Ayer, navegando por puro azar en Google Arts, me topé con un artículo sobre el pájaro dodo. Lo que empezó como una lectura curiosa se convirtió en una búsqueda profunda. Salté de la Wikipedia a National Geographic, sintiendo de repente una necesidad casi impulsiva de profundizar en su historia.
Últimamente, por azares del destino, me encuentro devorando documentales de Nat Geo Wild. Es una combinación perfecta de curiosidades a granel envueltas en una sintonía relajante. Realmente, ¿qué más se puede pedir?
Esa "sobreinformación" que tal vez algún día me haga ganar un concurso de televisión ha vuelto a ser la chispa que llena las páginas de mis cuadernos. Al final, el dodo no es solo un ave extinta, sino un recordatorio de la fragilidad de la vida y de cómo la curiosidad puede transformarse en arte.
• Un error de la evolución o un exceso de confianza en un mundo que no conocía la malicia. Habitante de la nada, donde el olvido no alcanza a borrar tu sombra.

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