Mi abuelo, en uno de sus paseos después de comer, se encontró un neceser a medio cerrar que se movía. En su interior había un loro africano de cola roja. Le acercó el bastón prefabricado que llevaba para pasear y el loro se subió a él. Así se lo trajo a casa completando el arca de Noé donde ya había peces, tortugas, hámsters, canarios, un lirón careto y gatos.
Ratos muertos sobre cuadernos.

Comentarios
Publicar un comentario